Zuloa, Gora y Plaza diseccionan la estética social y urbana del adhesivo (Diario de Noticias de Alava)

Juan Aizpitarte

Juan Aizpitarte

La red vuelve a extenderse. Espacio Zuloa, la taberna Gora y el bar Plaza trazan de nuevo su triángulo con la exposición Brote . Dentro del taller de intervenciones Signos sobre signos , Juan Aizpitarte propone un anexo expositivo que mostrará el trabajo recogido en una singular edición nacida tras el rastro de la expresión urbana.

Brote es una edición limitada que recorre el mundo del adhesivo, que explora su capacidad de influir en el entorno y sus códigos. A partir de su exhaustiva recopilación, el artista donostiarra levanta una senda de muestras con contenidos complementarios.

Zuloa es quizás el principal vértice. Hasta el 5 de enero, lo cotidiano reclama el otro lado de un espejo creativo y revisionista. “En esta sala interpreto mi propio libro, utilizo las pegatinas sobre objetos cotidianos”, explica el artista, que tatúa una tabla de surf o una nevera con los adhesivos que configuran -como herramienta de trabajo- un libro que se puede adquirir en la propia librería, y que sólo cuenta con cuarenta ejemplares.

Gora Taberna continúa el recorrido. En el bar del cantón de San Francisco Javier, Aizpitarte da un nuevo paso en su recorrido, con cinco pliegues singulares extraídos del libro. Por cierto, ¿por qué Brote? “Porque es una doble vertiente entre algo germinal, algo nuevo, y algo vírico”, apunta el autor.

El bar Plaza cierra el triángulo con una síntesis muy visual del proyecto, que bebe del diseño y del graffiti, de la intervención artística e incluso del urbanismo. En el escaparate del local, en el epílogo -o el comienzo- de la calle Dato, Aizpitarte presenta un gran cartel con Frankenstein como protagonista, “un hombre creado a cachos, como las propias pegatinas”. Le acompaña un libro abierto sobre una peana, como una irónica biblia del arte urbano, un pliego de la edición y tres camisetas creadas a raíz del proyecto artístico.

El libro es la herramienta principal, con sus bocadillos y sus falsificaciones, con sus provocativas tipologías y un estudio de la subversión internacional de la señalítica, con colaboraciones y un espacio dedicado al cartelismo. Los diez jóvenes participantes en el taller Signos sobre signos han trabajado sobre él y sobre la ciudad para cohesionar un trabajo que ya empieza a derramarse por sus calles. “Los alumnos han jugado con Vitoria como soporte”, indica Aizpitarte, que muestra algunas de las pegatinas surgidas de la experiencia, con buena carga de acidez social, tocando temas como el aparcamiento urbano, la videovigilancia o las drogas.

Las conclusiones irán a parar a una edición, y en breve un blog permitirá acercarse al proyecto y a su recorrido. Mientras tanto, Zuloa, Gora y Plaza muestran la semilla desde la que comienza a crecer esta reflexión sobre los signos, sobre la expresión, sobre las señas de identidad que pueblan, cada día más, las calles de las ciudades. >d.n.a.

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~ por ardiluzu en 13/11/2008.

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